Parecía una conversación cualquiera. Mi amiga Kristine y yo no habíamos hablado en años, pero esa tarde toda la inocencia, todo el impulso y todos los sueños parecían haber evolucionado a la velocidad de la luz.

Nuestros caminos se separaron hace tiempo, pero cada una siguió adelante encontrando autores, experiencias, guías y modelos similares. Volver a conversar nos hizo darnos cuenta de que teníamos aún mucho en común. Entonces, me preguntó qué quería hacer con mi vida, a dónde quería llegar. «No lo sé, sé que mi meta es comunicar pero no sé cómo. Quiero motivar a otros a vivir su mejor versión. Quiero comunicar para inspirar«.

Su respuesta fue que anotara eso, de inmediato. ¡Y lo hice! Mientras escribía esas palabras, algo dentro de mí se terminó de alinear y entendí que tres palabras representaban mi propósito de vida, mi futuro y, aún más, mi talento y lo que puedo hacer para ayudar a otros.

¿Qué es inspirar?

Comunicar es algo natural para mí. Empecé a hacerlo a los 9 meses -mi mamá podrá contarles mejor esa historia- y no paré nunca más. Mis maestras decían que parecía un radio encendido. Mis compañeros de clase aseguraban que hasta de los codos me salían palabras. Hablaba dormida y despierta, sola y acompañada. Las palabras eran mis aliadas, aún lo son.

Sin embargo, con el paso del tiempo, entendí que hablar no es comunicarse. Así que elegí aprender a escuchar, a acompañar con mi atención a quienes comparten sus historias conmigo. Y por lo visto, mis ojos y mi sonrisa delatan el nivel de entrega que consigo cuando escucho activamente, cuando me inserto en la narrativa del otro.

Descubrí que inspirar es atraer a los demás a través de una historia que nos conecta emocionalmente. Es hablar con los gestos y las palabras exactas para que esa historia viva, una y otra vez. Es trasladarte a ese contexto y que percibas los detalles a través de tu imaginación, que se activa con mis palabras.

Escribí crónicas muchos años, porque quería que mis lectores me acompañaran en las experiencias que relataba: una cata de vinos, una cena glamorosa, un paseo por el Pelourinho… Y ahora quiero inspirar a través del lenguaje corporal y verbal.

¿Quién inspira a quién?

Todos tenemos una historia para contar. Todos somos interesantes. Todos vivimos un hero’s journey. Y todos tenemos la capacidad de compartir estas experiencias para que otros se sientan identificados y capaces de construir su propia historia.

Pero eso que a mí me parece tan fácil -construir una historia y ponerla en palabras- no necesariamente es fácil para quienes trabajan en pymes, ONGs, fundaciones e instituciones públicas y privadas, donde encontrar las palabras precisas suele estar abajo en la lista de prioridades… O simplemente no está.

Por eso, mi aspiración es llegar a estas áreas y acompañarlos en la construcción, difusión y amplificación de sus mensajes: encontrar las palabras que los identifican, las acciones que los movilizan y las emociones que los motivan para luego alcanzar a otros que sientan el deseo de participar, ayudar y apoyar de distintas maneras.

Quiero Comunicar para Inspirar ¡y sé que juntas podemos lograrlo!

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